pLlámanos: (33) 18 15 20 30, 01 800 26 34 727
El sabor de la buena nutrición.

La soya y el Cáncer

La nueva ordenanza de la FDA no permite poner ninguna declaración sobre prevención del cáncer en las etiquetas de los envases de alimentos, pero eso no ha impedido que la industria y sus especialistas en mercadeo las hagan en su literatura de propaganda.

“Además de proteger el corazón”, dice el folleto de un fabricante de vitaminas, “la soya ha demostrado poseer poderosos beneficios contra el cáncer … los japoneses, que comen 30 veces más soya que los norteamericanos, tienen una menor incidencia de cáncer del seno, del útero, y de la próstata”. [37]

Ciertamente. Pero los japoneses, y los asiáticos en general, tienen tasas mucho mayores de otros tipos de cáncer, en particular cáncer del esófago, el estómago, el páncreas, y el hígado. [38] En todo el mundo, los asiáticos también tienen una alta tasa de cáncer de la tiroides. [39] La lógica que enlaza la baja tasa de cánceres del aparato reproductor con el consumo de soya requiere que se atribuyan las altas tasas de cáncer de la tiroides y del tracto digestivo a los mismos alimentos, en particular porque la soya causa estos tipos de cáncer en ratas de laboratorio.

¿Exactamente cuánta soya comen los asiáticos? Una encuesta de 1998 descubrió que la cantidad diaria promedio de proteína de soya consumida en Japón era como de ocho gramos para los hombres y siete para las mujeres – menos de dos cucharaditas. [40] El famoso Estudio Cornell de China, dirigido por Colin T. Campbell, descubrió que el consumo de legumbres en China variaba desde 0 hasta 58 gramos por día, con una media de aproximadamente doce. [41].

Suponiendo que dos tercios del consumo de legumbres sea soya, entonces el consumo máximo es de como 40 gramos, es decir, menos de tres cucharadas por día, con un consumo promedio de como nueve gramos, o menos de dos cucharaditas. Una encuesta llevada a cabo en la década de 1930 reveló que los alimentos de soya representaban sólo 1.5 por ciento de las calorías en la dieta de los chinos, en comparación con el 65 por ciento de las calorías procedentes de la carne de cerdo. [42] (¡Tradicionalmente, los asiáticos cocinaban con manteca, no con aceite vegetal!)

Los alimentos de soya tradicionalmente fermentados producen una sazón deliciosa y natural que puede proporcionar importantes factores nutritivos en la dieta de los asiáticos. Pero, excepto en tiempos de hambruna, los asiáticos consumen productos de soya sólo en pequeñas cantidades, como condimento, y no como reemplazo de alimentos animales - con una excepción. Los monjes célibes que viven en monasterios y que llevan una vida vegetariana encuentran los alimentos a base de soya bastante útiles porque aplacan la líbido.

Fue un meta-análisis de 1994, efectuado por Mark Messina, y publicado en Nutrición y Cáncer, lo que avivó la especulación sobre las propiedades anticarcinógenas de la soya. [43] Messina observó que, de 26 estudios sobre animales, 65 por ciento informaron efectos protectores de la soya. Convenientemente, se olvidó de incluir por lo menos un estudio en el cual la alimentación con soya causó cáncer del páncreas, a saber, el estudio que llevó a cabo Rackis en 1985. [44] En los estudios humanos que él listó, los resultados fueron mixtos.

Algunos de estos estudios mostraban algún efecto protector, pero la mayoría no mostraron en absoluto ninguna correlación entre el consumo de soya y la tasa de cáncer. Rackis llegó a la conclusión de que “los datos en esta revisión no pueden usarse como base para afirmar que la ingesta de soya disminuye el riesgo de cáncer“. Pero, en su libro subsiguiente, The Simple Soybean and Your Health [La Simpleza de la Soya y tu salud], Messina hace justamente esta afirmación, recomendando una taza de 230 gramos de productos de soya por día en su dieta “óptima” como medio de evitar el cáncer.

Miles de mujeres están ahora consumiendo soya en la creencia de que ésta les protege contra el cáncer del seno. Pero, en 1996, los investigadores descubrieron que las mujeres que consumían aislado de proteína de soya tenían una tasa mayor de hiperplasia epitelial, una condición que presagia el cáncer maligno. [45] Un año más tarde, se encontró que la genisteína de dieta estimulaba las células mamarias para entrar al ciclo celular – un descubrimiento que llevó a los autores del estudio a llegar a la conclusión de que las mujeres no deben consumir productos de soya para evitar el cáncer del seno. [46]

Referencias.

37. Natural Medicine News (L & H Vitamins, 32-33 47th Avenue, Long Island City, NY 11101), USA, January/February 2000, p. 8. 

38. Harras, Angela (ed.), Cancer Rates and Risks, National Institutes of Health, National Cancer Institute, 1996, 4th edition. 

39. Searle, Charles E. (ed.), Chemical Carcinogens, ACS Monograph 173, American Chemical Society, Washington, DC, 1976. 

40. Nagata, C. et al., Journal of Nutrition (1998) 128:209-213. 

41. Campbell, Colin T. et al., The Cornell Project in China. 

42. Chang, K.C. (ed.), Food in Chinese Culture: Anthropological and Historical Perspectives, New Haven, 1977. 

43. Messina, Mark J. et al., “Soy Intake and Cancer Risk: A Review of the In Vitro and In Vivo Data”, Nutrition and Cancer (1994) 21(2):113-131. 

44. Rackis et al, “The USDA trypsin inhibitor study”, ibid. 

45. Petrakis, N.L. et al., “Stimulatory influence of soy protein isolate on breast secretion in pre- and post-menopausal women”, Cancer Epid. Bio. Prev. (1996) 5:785-794. 

46. Dees, C. et al., “Dietary estrogens stimulate human breast cells to enter the cell cycle”, Environmental Health Perspectives (1997) 105(Suppl. 3):633-636.

¡Deja un comentario!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Post Recientes